Los dos ríos

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Me encontré en un cruce de caminos muy particular... a mi derecha, un río de AGUAS NEGRAS, con toda su pestilencia, podredumbre y suciedad... desechos malolientes destructivos y corrosivos circulaban por su sucia corriente... a mi izquierda, un río de AGUAS CRISTALINAS, flora y fauna espléndida y un aroma a limpio que contrastaba con el río de mi derecha. Extraño panorama, pensé. Un contraste inimaginable. Se veían venir muchas personas de distintos puntos, con la clara intención de bañarse... sólo que, para mi gran sorpresa, se sumergían CASI TODAS en el río de AGUAS NEGRAS, y sólo unas pocas en el río de AGUAS CRISTALINAS.

Me extrañó sobremanera el espectáculo... además, los que se sumergían en el río de aguas negras parecían muy conformes y seguros de haber tomado la mejor decisión. No les importaba salir con lodo o suciedad pegada a sus cuerpos, tampoco les hacía gran problema el hedor que despedían al salir y marcharse. Noté que se marchaban en solitario y sin comentar con nadie lo que habían hecho, y si lo hacían, era de modo altanero, agresivo y grosero.

Estaban convencidos de que su práctica era, a todas luces, correcta y estimulante.

Por otra parte, los pocos que se sumergían en las aguas cristalinas emergían limpios, y emanaban una especie de seguridad e irradiaban una especie de Luz y la proyectaban por medio de sonrisas a los demás y comentaban la aventura de nadar en ese río y regresaban a sus actividades charlando de manera emotiva haciendo planes para el futuro... se les notaba en la cara que realmente vivían en un plano de consciencia diferente y que su incursión en el río de aguas cristalinas les hacía mucho bien.

Este contraste me impactó sobremanera... ¿Por qué la mayoría de las personas habían elegido un río de aguas negras para nadar en él?

¿Por qué estando tan cerca un río del otro no se percataron que tenían otra opción? ¿Estaban ciegos? ¿Eran torpes para tomar decisiones?

No me lo podía explicar; era absurdo.

En una pequeña colina cercana a los dos ríos, a una distancia prudente, un anciano de larga barba y cabellos escasos movidos por el viento observaba la escena con serenidad. Al verlo, sentí deseos de acercarme y entablar conversación con él. Sentí el impulso de preguntarle cuál era su opinión respecto a lo que acababa de ocurrir y ambos habíamos visto. Se notaba un anciano Sabio como suele suceder con las personas de edad.

"Señor", exclamé mientras me aproximaba... ¿Acaba usted de ver lo mismo que yo ví? ¿Cómo se explica usted que la mayoría de las personas nadasen en el río de aguas negras y muy pocas en el río de aguas cristalinas? ¿Tiene usted alguna explicación al respecto?

El viejo se me quedó mirando con una mezcla de compasión y curiosidad ante mi pregunta y concentrando sus agudos ojillos en los míos exclamó: Joven... tal vez lo que voy a decirle le suene a usted extraño y doloroso, pero es naturaleza humana... tenemos 70,000 años pisando esta tierra y hay cosas que, como humanidad, aún no hemos aprendido... ¡Ah! ¿Sí? ¿Cómo cuáles? pregunté.

A pensar, a deducir, a tomar decisiones sabias, a amarnos, a valorarnos, ¡A SER CONSCIENTES!

¿Ser conscientes de qué?

De nuestro valor como personas, de nuestro real linaje, una persona que se valora, no se va a conformar con tragarse la podredumbre de las aguas negras y salir hediondo después de haberse bañado en sus aguas... Pero, así viven muchas personas... y es por ELECCIÓN... ¡Lo acabas de ver!

-Aún no entiendo...
-Te explicaré -dijo el anciano-: EL RÍO DE AGUAS NEGRAS representa una corriente de la vida; ahí se encuentra LO NEGATIVO DE ESTA EXISTENCIA... Las malas emociones, la guerra, las adicciones, la violencia, la pobreza, la enfermedad, la ruina moral, la ignorancia, la incultura, la traición, el abandono, el crimen en todas sus formas, los desórdenes mentales, la ambición desmedida... en fin, todo aquello que hace horrible la existencia humana...

En cambio, el RÍO DE AGUA CRISTALINA representa lo más hermoso de ésta vida; ahí se encuentran el amor, los valores, el trabajo, la honorabilidad, el conocimiento, el arte, la cultura, la lealtad, el amor a la vida y todas sus formas, la salud, la prosperidad... en fin, todo lo que es digno de tenerse en esta vida y que hace que sea hermosa.

Los que nadan en el RÍO PESTILENTE, creen que eso es lo que se merecen... por  eso lo buscan porque ahí se empatan con sus pensamientos y sentimientos. Habrás oído: "Como es arriba es abajo; como es adentro, es afuera" "Lo que el hombre piensa eso es"

Los que nadan en el RÍO CRISTALINO se saben dignos y merecedores de las mejores cosas de la vida, por eso ELIGEN NADAR AHÍ... Ese es el poder de la ELECCIÓN que todos tenemos, pero que no usamos bien.

Los humanos somos contradictorios por naturaleza, necesitamos templar nuestro ánimo y disciplinarnos para elegir correctamente. El gordo quiere estar flaco; el negro quiere ser blanco; el pobre quiere ser rico; el de cabello rizado quiere ser lacio y viceversa... los citadinos se van de vacaciones a la provincia y los provincianos vienen a las ciudades... así somos... nos cuesta AMAR Y ATESORAR LO QUE TENEMOS A MANO... NOS GUSTA IR POR LO QUE ESTÁ LEJANO...

Somos inconscientes de nuestro "AQUÍ Y AHORA"

El hombre hizo una pausa... se puso trabajosamente de pié y dijo: "espero que entiendas mi mensaje y QUE OBSERVES... Y QUE ELIJAS... de manera correcta"... Y SIN DECIR MÁS SE MARCHÓ.

No tuve tiempo de darle las gracias. Su metáfora me dejó muy pensativo ¿Será realmente todo cuestión de ELEGIR Y SENTIRSE DIGNO DE LO MEJOR? ¿CUÁNTAS VECES HABRÉ NADADO YO EN ESE RÍO PESTILENTE?

Son las cinco de la mañana y mi despertador ha sonado... mi sueño pareció ¡TAN REAL! Es hora de prepararme para ir a mi trabajo.

¡No sé los demás, pero tomé la decisión de solamente nadar EN EL RÍO DE AGUAS CRISTALINAS!

Espero que coincidamos ahí muy seguido...

Saludos cordiales.

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