Una Bocanada de Aire Fresco

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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¡Qué maravillosa sensación!, sobre todo después de haber sufrido la experiencia de la asfixia por cualquier circunstancia. Ya sea bajo un ambiente enrarecido o nauseabundo, trabajar en un lugar estrecho y húmedo, o si padeces de una fuerte infección en las vías respiratorias que te obstruyen la toma de oxígeno, o si tienes el tabique nasal desviado, también si sufres de disnea (sensación de desesperación que proviene por falta de oxígeno durante el sueño o la misma sensación de falta de aire al hacer un pequeño o gran esfuerzo físico), también se presenta en algunas personas que sufren angustia, stress o ataques de pánico o problemas de presión o asma, entre otras causas.

Entre tantas cosas a las que no prestamos atención está este magnífico mecanismo que es respirar… como lo hacemos de manera automática, a veces no nos percatamos que, como cualquier sistema, necesita del conocimiento de su funcionamiento y de MANTENIMIENTO. Así, cuando la función se limita o entorpece, llegamos a entender esa amarga sentencia de:”NADIE SABE EL BIEN QUE TIENE HASTA QUE LO VE PERDIDO”

¿Sabías que en algunas culturas se conocen y se practican más de 20 diferentes técnicas de respiración? Por ejemplo, quienes practican el yoga lo saben y cada forma conlleva beneficios específicos.

Si hablamos de manera práctica, sabemos que un ser humano puede vivir hasta cuarenta días sin comer, pero no más de 3 minutos sin respirar. El oxígeno contiene el prana (sánscrito) o nous (latín), es decir, FUERZA VITAL DE VIDA.

En la antigüedad, a los Grandes Sabios de diferentes culturas los enfrentaban a los cuatro elementos: AGUA, TIERRA, VIENTO Y FUEGO en ceremonias iniciáticas para invitarlos a discernir sobre lo que sostiene y dinamiza la vida. En cuanto al Aire, eran instruidos en función a todas las posibilidades de conocimiento del elemento vital y descubrían la utilidad de la relación entre el aire, la vida y sus propiedades y la manera de optimizar este recurso.

Volviendo a la agradabilísima sensación de percibir conscientemente una bocanada de aire fresco, compartiré algunos comentarios que pudieran ser útiles: En primer término, hacernos revisar por un otorrinolaringólogo para saber si padecemos, o no, de algún problema físico de nuestras vías respiratorias…

Necesitamos ser cuidadosos de no estar expuestos a cambios bruscos de temperatura para no afectar nuestro sistema respiratorio.

Es necesario incluir en nuestra dieta frutos cítricos y de color amarillo.
Aprender a respirar diafragmalmente, es decir, con cada aspiración inflar el estómago, tal como lo hacen los bebés.

Cada mañana, respirar profundamente unas 7 veces… retener el aire 20 segundos y después soltarlo por la boca.

Por lapsos, hacer diez a doce respiraciones profundas continuas.

Estos ejercicios nos permitirán oxigenar nuestros cerebros de mejor manera y mantenernos vigorizados.

Procurar caminatas matutinas en áreas boscosas, lo más frecuentemente posible.

Proteger nuestro respiro, en la medida de lo posible, del humo del tabaco y de áreas contaminadas.

Dormir en una habitación convenientemente ventilada.

Hacer vaporizaciones con hojas de eucalipto ocasionalmente. Nadie nos garantiza el siguiente respiro, sin embargo, contamos con eso inconscientemente y nos corresponde cuidar que así sea. Respiramos los adultos un promedio de 16-18 veces por minuto en estado de reposo y necesitamos que todas esas veces sea a plenitud… aprecia todos los días tu capacidad para respirar y procura darle mantenimiento a tu sistema respiratorio… te deseo ¡muchas bocanadas de aire fresco!

Saludos cordiales

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