Lidiando con la Belleza y la Fealdad

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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En el mundo del arte se dice que la belleza es la propiedad que tienen las cosas y que nos hacen amarlas; en este mismo contexto entonces, la fealdad es la propiedad que tienen las cosas y que nos hacen aborrecerlas; de entrada, así parece ser también con las personas.

Sin duda, estás familiarizado con las miradas que te dirigen las personas que te observan cuando llegas a algún lugar; hay miradas de aceptación, amistad, admiración, sorpresa, deseo, entre las positivas… y las hay de sospecha, duda, desprecio, rechazo, indiferencia, entre las negativas.

Al llegar al mundo, no tenemos una consciencia de nosotros mismos… nuestro concepto de belleza o fealdad de nu

esta persona radica en lo que nos comunican nuestros familiares quienes, si nos aman, nos dirán lo hermosos que somos (aunque no sea cierto) o nos molestan diciendo que somos feos (que es lo más probable) de hecho, la nuestra, no es una raza hermosa físicamente como algunas otras.

Poco después el bombardeo mediático nos impone modelos de belleza y nos invita a mofarnos de lo feo… y ahí es donde comienzan nuestras dudas, nuestras luchas por la auto-aceptación y desarrollamos la gran necesidad de ser aceptados por los demás.

Me pareció fantástica la frase del ventrílocuo Johnny Welch y que dice:”cuando una mujer se preocupa demasiado de su belleza, es que está demasiado preocupada por su fealdad” son conceptos que van de la mano.

Finalmente, y de cualquier modo, seamos hombres o mujeres, tenemos un concepto estético de nosotr@s mism@s: soy fe@... soy guap@.

Para muchas personas, ser demasiado hermoso es como una maldición, son muy asediados, acosados, asfixiados, casi no disponen de espacio ni tiempo libre… es un fenómeno que ocurre con los personajes famosos que no tienen vida propia y que de muchos modos incita su belleza a ser “usados en vez de apreciados” Si pertenecen al mundo del espectáculo, hasta necesitan de protección especial y aislarse a lugares recónditos lejos de los paparazzi.

Las personas comunes que son muy bellas, despiertan la envidia o la admiración y el deseo de quienes les rodean… tendrán que aprender a manejar ese carisma, ya que les puede distorsionar la realidad y volverse soberbias y presumidas y al final quedarse solas…

La persona que tiene la mala fortuna de nacer con defectos físicos o ser considerada cómo, o sentirse fea, tendrá que lidiar con la desventaja de no ser muy popular, padecer las burlas y los apodos de los demás, y tal vez la tristeza y la soledad de no ser aceptados en los núcleos sociales.

Estos son los hechos, y así es como se perciben estas dos situaciones de manera sutil o francamente abierta.

¿Qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos de a pié ante esta incómoda situación?
Los seres bellos, guapos y hermosos, lo mejor que pueden obsequiar al mundo después de su apariencia, que al final de cuentas es accidental, (o artificial), es una personalidad sencilla y cordial… no hay nada más triste que un ser humano vanidoso que camina con la actitud de “ay mundo... no me mereces” sufrirán menos sin la soberbia y la vanidad.

A los que nos tocó ser feos, en primer lugar, desarrollar un amor auténtico a nuestra dignidad personal, que representa nuestro ser y sentir respeto por nuestra propia persona.

Sacar ventaja de nuestras cualidades personales, Esopo era jorobado, bizco y corto de estatura superó su circunstancia y fue reconocido como uno de los mejores fabulistas del mundo; Cyrano de Bergerac tenía una prolongada nariz que le avergonzaba y contrarrestó esta desventaja física haciéndose un diestro espadachín, escritor de obras de teatro y de textos románticos impresionantes.

No olvidar que la Bella se enamoró de la Bestia… está en el inconsciente colectivo y hay muchos casos así en la vida real. ¿No han visto hermosas con feos y viceversa? Ya ven cómo aún en la televisión hay lugar para La Chimoltrufia y Betty la fea.

En el pasaje de Juan 9, los discípulos, al encontrarse con un ciego de nacimiento, le hacen la siguiente pregunta a Jesús:

Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?

Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9:2-3

No todo está perdido…ninguna de las dos condiciones es determinante para la felicidad… o la tristeza… a menos que tú lo permitas.

Un abrazo a l@s fe@s… un abrazo a l@s lind@s... todos somos parte de un creador amoroso que nos pone esas condiciones para aprender a equilibrarnos aprender sus magníficas leyes, y ser amos de nuestras circunstancias.

Saludos cordiales

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