¿Cómo Apoyar a los Hijos en los Estudios?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Una vez inscritos en sus respectivos planteles, y al comenzar el ciclo escolar, parece que se ha cumplido con el compromiso de haberlos habilitado para que cumplan con el año de estudios. Ya cuentan con lo necesario y sólo falta esperar para que comience la conocida rutina de levantarse temprano, uniformes en orden y cumplir con el programa de asignaturas. Es sólo el comienzo. Lo bueno está por comenzar.

A la vista, un largo ciclo escolar con todas las expectativas que conlleva: una relativa libertad de movimiento para los padres, una rutina de levantarse temprano y estar pendientes de las idas y las vueltas. Dependiendo del nivel escolar, estar al tanto para llevar, encaminar o despedir al estudiante que marcha al compromiso escolar. A esas alturas muchos padres piensan: “ya cumplí, el resto le toca a la escuela” Sería estupendo que así fuera.

Dentro de las expectativas se encuentra, por supuesto, la de que el estudiante saque buenas calificaciones y tenga éxito en su ciclo educativo.

Para que eso ocurra, es necesaria la participación activa de los padres. Sí… es pesado, pero es parte del apoyo necesario y que los educandos esperan.

Compartiré algunos tip´s para que el apoyo que se brinde a lo largo del ciclo escolar sea positivo y edificante a diferencia de lo que suele ocurrir cuando se enfoca la ayuda al alumno sin sistema y de manera presionante o laxa o incluso violenta.

Espero que la información aquí contenida sirva para llevar a buen éxito la relación padres-hijos en este nuevo ciclo.

  • Trabajo emocional. En primer término, los padres necesitan crear una atmósfera amable en su familia en la medida de lo posible. Un ambiente cargado de tensiones emocionales, con pleitos constantes y gritos no favorece el aprendizaje.
  • Evitar el regaño y/o la descalificación constante al estudiante. Los padres que sólo tienen como recurso para hacerse obedecer el grito y el regaño, necesitan revisarse y desarrollar otras maneras de ejercer su liderazgo. Si usted trabaja y tiene un jefe gruñón y malhumorado recuerde como se siente en un día laboral después de un regaño matutino y pregúntese si le simpatiza su jefe y se encariña usted más por su institución.
  • Tiempo de supervisión. Los padres necesitan estar enterados de la tira de materias que sus hijos llevarán. Si bien no van a suplir a los profesores, si conviene que estén pendientes del proceso de aprendizaje. A tiempo actual, la gran mayoría de las tareas se consulta en internet. Entrene a su hij@ para que entregue trabajos bien hechos, limpios y sin faltas de ortografía. Si en la escuela le permiten los trabajos mal hechos y también en casa, no esperemos un dechado de cualidades académicas o personales.
  • Aprendizaje. Para que un alumno aprenda, necesita comprender y aplicar lo que se le enseña. El alumno que cómodamente copia y pega la información de internet y luego la entrega, no aprenderá absolutamente nada. Se acostumbrará a ser tramposo y después cuando trabaje, hará lo mismo si no se le corrige firme y amorosamente desde ahora. Por eso, la supervisión decidida de los padres en el desarrollo de las tareas es primordial.
  • Limpieza. Tanto en su persona como en sus libros y cuadernos. La limpieza es un hábito que llevaremos siempre. Si se permite obviarlo en años escolares, se llevará de por vida.
  • Comunicación mensual con sus profesores. Para enterarse del desempeño del alumno y de situaciones conductuales que pudieran surgir. Cuando no se cortan de raíz persistirán.
  • Comunicación con el alumno. Los padres precisan abrir un canal de comunicación con sus hijos. Si permiten que sólo les contesten con monosílabos a la pregunta ¿cómo te fue hoy en la escuela? Estamos en problemas porque entre más tiempo pase, más complicada se hará la comunicación.
  • Preguntas inteligentes. Para favorecer la comunicación es mejor la pregunta inteligente que el interrogatorio inquisitivo. Las preguntas bien encaminadas logran maravillas.
  • Observar y Escuchar. Muchos alumnos sienten miedo de sus padres y ocultan cosas porque no se sienten comprendidos o se sienten juzgados. Hay que escuchar con mucha paciencia lo que digan los chicos y tratar de comprenderlos. Dice el psiquiatra Stephen Covey que para tener buenas relaciones hay que aplicar el principio de “PRIMERO COMPRENDER Y DESPUÉS BUSCAR SER COMPRENDIDO”
  • Exigencias innecesarias. Los padres que se obsesionan con exigir SOLAMENTE DIECES, SOBRESALIENTES Y PRIMEROS LUGARES, pueden sufrir y hacen sufrir innecesariamente a sus hijos. Un grado de exigencia firme, una tolerancia aceptable por los buenos resultados y un reconocimiento constante por cualquier tipo de avance, harán mucho mejor que una exigencia a ultranza.
  • Apoyo extra. No todos somos buenos para todas las materias. Algunas se atoran y se complican. Apoyar con clases extras en algún centro especializado para poner al corriente o desarrollar una guía de estudios es una muy buena decisión. Cualquier inversión hecha en educación nunca es un mal gasto. Si los padres creen que la educación es cara, les aseguro que la IGNORANCIA es más.
  • Amoroso con el estudiante, implacable con los malos hábitos y comportamientos. Ahí fallamos casi todos. Declaramos o demostramos que dejamos de querer a nuestr@ hij@ si su rendimiento escolar es bajo. Mal asunto. Cuando las cosas andan mal, es el mejor momento de educar. Un hijo que se siente amado se esforzará en mejorar su desempeño. Un estudiante que no se siente valorado como persona, no se esforzará y será muy apático para aprender si no es que le toma fobia a la escuela y todo lo que ésta ofrece.
  • Proactividad. Acostumbre a su hij@ estudiante a que le diga POR ANTICIPADO qué tipo de materiales necesita para su clase del día siguiente o del fin de semana. No hay nada más irritante para un padre de familia que su hij@ le diga el domingo a las diez de la noche que necesita cartulinas o algún otro material difícil de encontrar a esa hora.
  • Premios. No todo es estudio y obligación. Estimular a los estudiantes con algún premio o paseo que el padre considere pertinente será refrescante y bienvenido, sin duda por el estudiando.
  • Misceláneos. Es preciso asistir a las juntas cuando convoque la escuela. La firma de boletas puntual le dice al estudiante que hay interés en su desempeño. Los eventos extra-clase sirven para socializar y conocer otras habilidades del educando. La presencia paterna es esencial.

Sé como padre y educador que el papel de apoyador en la educación para un hijo o varios, no es tan sencillo. Pero si observamos con detenimiento y objetividad toda la organización escolar y lo importante de esos años formativos, lo único que podemos hacer es renovar esfuerzos y apoyar comprometidamente desde los cimientos emocionales e intelectuales a nuestros críos.
Suerte en éste y futuros ciclos escolares.

Saludos Cordiales

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