La infidelidad, mitos y realidades

Autor: José Manuel Guzmán Godos
198 consultas

Marca el diccionario que infidelidad significa deslealtad hacia un compromiso adquirido.

Mito: Cuento, creencia falsa.

Realidad: Percepción de un concepto que se toma como verdadero, auténtico y natural.

¡¡¡Ufff!!! Para desarrollar este tema, tendremos que lidiar con conceptos abstractos y re-orientar nuestro pensamiento y comprensión de uno de los fenómenos más recurrentes, más dolorosos, y aún poco comprendido y con muchísimas implicaciones que no siempre alcanzamos a ver en el mundo de las relaciones afectivas.

Para comenzar, y tomando en cuenta los estudios de la Biología, sabemos que la fidelidad no está implícita en las células humanas… es una decisión personal.

Tomando en cuenta la primera definición al inicio de éste escrito, hemos desviado la atención de la lealtad al compromiso, a la lealtad a la persona… son los primeros mitos que nos hacen sufrir de más. Pensamos que somos dueños de las personas… no es así. Las personas extremadamente celosas “cosifican” al otro y lo poseen de todo a todo, cuerpo, pensamientos, palabras, emociones, propiedades…

Así hemos aprendido que funciona la vida… hasta la llegada del cristianismo, las sociedades se regían en infidelidad, se sabía que según los usos y costumbres, un varón podía tener varias esposas dependiendo de su poder y su economía y también existieron sociedades en dónde se manejaba la poliandria, es decir, una mujer que tuviera varios maridos, con el consentimiento de su familia y de su sociedad. Aún a tiempo presente existen en el mundo este tipo de sociedades como en algunos lugares de la India, la Polinesia, Tíbet, y Mongolia.

La misma Biblia señala que El Rey Salomón, el “Ungido del Señor” llegó a tener 300 esposas y 700 concubinas. Con esto deseo ilustrar que la manifestación de lealtad o fidelidad es producto de los usos y costumbres de los países o de la decisión propia del individuo.

Algunas investigaciones de la UNAM, señalan que la infidelidad va a la alza tomando en cuenta los cambios sociales y las nuevas maneras de pensar de las parejas con respecto al matrimonio y la tendencia de los enamorados a sostener relaciones cada vez de menor duración.

De acuerdo con el Psicólogo Bernardo Stamateas, la infidelidad no es un juego divertido, por el contrario, está lleno de stress y sobresaltos. Es un juego en donde se maneja un alto grado de culpa y la verdad sale a la luz tarde o temprano, ya que quien está incurriendo en una infidelidad, va dejando evidencia inconsciente de su relación clandestina. Un mito frecuente entre las mujeres es el de que su amante dejará a la esposa y se irá a vivir con ella. Poco frecuente que suceda.

Para nuestra monogámica forma de ser y de pensar, la infidelidad es una verdadera tragedia… se desencadenan toda una serie de sensaciones dolorosas es toda una experiencia traumática. No existe una sola causa para que una persona decida ser infiel. Un mito que se manejó mucho tiempo, fue el de que se daba por inseguridad personal. Ese pensamiento ha sido trascendido por nuevas investigaciones, algunas de las cuales compartiré y que nos marcan que puede deberse a múltiples factores.

  • Falta de valoración a lo que hace la pareja.
  • Monotonía y rutina.
  • Apatía sexual.
  • Ausencia de afecto y romanticismo.
  • Descuido en el arreglo personal.
  • Dejar de admirar al otro.
  • Descuido en las necesidades afectivas del otro.
  • Descuidar las metas en común.
  • Deseos de afirmación.
  • Probar algo nuevo.
  • Se terminó el amor, etc.,…

Se discute mucho si se debe perdonar una infidelidad. Eso es absolutamente personal y la decisión muchas veces depende de la causa. Si fue una cana al aire que aconteció en una noche de copas y fue pasajera la experiencia o si se acaba de descubrir que la otra persona ha durado en una relación extra por un largo tiempo y apenas se descubrió. El criterio es: BIEN PERDONADO o BIEN SEPARADO.

Lo verdaderamente trascendente es la conservación de la dignidad. Si la situación es insostenible por rabia, dolor o decepción extrema, los expertos en conducta señalan que lo más conveniente es dejar pasar un tiempo prudente y re-tomar cuando se sienta que se puede dialogar con la otra parte para tratar, si es el caso, de reconstruir la relación, o tomar la decisión de terminarla.

Lo que es seguro es que después de un evento de esa magnitud, la relación ya no será la misma. Habrá que restañar las heridas, practicar el verdadero perdón se quede la otra persona o no, y reconstruir el maltrecho orgullo porque la vida sigue… ya no estamos en tiempos de Romeo y Julieta en donde el fracaso amoroso representaba no vivir más… hoy por hoy hay muchas opciones y muchos brazos dispuestos a brindar amor y compañía.

Coinciden los expertos en relación de pareja que después de una infidelidad hay que conservar una actitud positiva, pensar mucho en primera persona y re-considerar cuál es el camino a seguir. Llorar lo que haya que llorar y preparase para enfrentar dignamente el duelo que viene. Por muy doloroso que sea ver que de bueno deja la experiencia… tal vez no todo es culpa del que puso el cuerno y de este lado se dejaron de hacer algunas cosas o por el contrario alguna se hicieron sin orden, sin consciencia y/o de manera exagerada provocando el alejamiento del otro.

Recomiendan no escuchar música triste y no quedarse encerrado. Tomar control pensando que no estás perdiendo mucho si alguien no quiso estar contigo, que es más bien la otra persona la que se ha perdido de la magnífica oportunidad de estar contigo. El dolor lo produce uno mismo… uno mismo puede deshacer el dolor. Por supuesto lleva tiempo trabajarlo… ¿Cuánto? Depende de cada persona… Después de una infidelidad el mundo no acaba. Por el contrario, tal vez sea el inicio de lo que siempre quisiste vivir.

Saludos Cordiales

Compártelo con tus amigos por

No cuenta con ninguna opinión. Sé el primero en opinar.





Otros artículos

Otros artículos

© Todos los Derechos Reservados - Diseño: ¡Ya lo Encontré! El Directorio de México