¿Dónde quedó el otro peso?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Este escrito debe ser analizado meticulosamente. Está dedicado a aquellos esforzados colaboradores que manejan dinero o activos de las empresas para las que colaboran y que por alguna razón terminan perdiendo dinero o productos que comercializan y terminan pagando en vez de obtener ganancias. Esto es muy irritante y muy complejo pero debe de enfrentarse con vigor y con asertividad.

Conocí a una mujer experta en matemáticas que se confundió al dar un cambio de $500; Al parecer dio el cambio antes de recibir el billete y después al buscar su billete no lo encontró. ¿Qué hace que una experta se confunda al manejar cifras tan manejables?

Otra mujer infinitamente responsable y cuidadosa, se le acusó de comprobar una entrada fantasma… cuando quiso demostrar su cuenta, simplemente no le cuadraba la operación, hasta que fue capaz de razonar y resolver el problema, pero quedó muy confundida de por qué alguien más tenía una cuenta distinta a la suya. Casi estaba condenada a cubrir el faltante pero reaccionó a tiempo.

En el primer caso, la experta matemática, estaba sometida a una gran presión psicológica y tomó una decisión equivocada al no estar concentrada en su manejo de cambio. Es un poco lo que ocurre cuando estamos recibiendo una mercancía y no lo registramos y exclamamos “¿ya te pagué, verdad?” Si tenemos delante una persona abusiva, el error nos costará pagar doble.

En el segundo caso todo hace ver que es una combinación de dos factores: falta de concentración y un planteamiento equivocado al hacer las operaciones matemáticas. Antes de ilustrar el punto y para que estemos muy alertas a la hora de manejar el dinero que nos confían, hay que saber que en el trabajo, los errores cuestan dinero, y alguien tendrá que pagarlo, no creo que sea el empresario que desee ir detrás de sus colaboradores corrigiendo sus imprecisiones.

Entonces, sólo nos queda mirar hacia el colaborador: o se corrige en su concentración en el manejo de las cuentas, o aprende por el camino difícil de pagar por sus errores. Ojalá no sea su aprendizaje por este medio.

Hay una historia capciosa que circula entre los expertos en matemáticas y que viene perfectamente a cuento para ilustrar esta información.

Va la historia: En un pueblo turístico era temporada baja y tanto el dueño como su colaborador se aburrían. De pronto, el dueño exclamó: “Voy a salir un rato, quédate a cuidar, ya sabes los precios. “ De acuerdo”, dijo el colaborador.

Una hora después, llegaron tres jóvenes y dijeron: “Queremos una habitación, ¿a cómo sale?”, “Son treinta pesos,” comentó el encargado… los jóvenes sacaron cada uno una moneda de $10 y reunieron el monto y lo entregaron al encargado. Éste le dio su llave y los llevó a su habitación en el primer piso.

Tres horas después llegó el dueño y preguntó: “¿Qué ocurrió en mi ausencia?” El colaborador explicó la llegada de los jóvenes, el alojamiento y el precio de la habitación…

“No” dijo el dueño,” esa habitación no sale en $30, sale en $25. Toma estos $5 y por favor regrésalo a los jóvenes.

Como buen colaborador el joven pensó: ”ellos no saben de esto, ¿y yo, con qué me quedo? Me voy a guardar $2 y les voy a decir que el cuarto no les salió en $10 a cada uno, sino a $9” y así lo hizo…

Tocó la puerta, salieron los jóvenes y les dijo: Chavos, el cuarto no les salió a $10 c/u sino a $9 y les regresó un peso a cada joven.

El planteamiento es: cada joven pagó $9 la operación es sencilla: 9x3=27 + 2 con que se quedó el colaborador, =29.

¿DÓNDE QUEDÓ EL OTRO PESO?

Dediquen un momento para averiguar la respuesta.

Si manejan dinero, anoten siempre sus cantidades, revisen qué reciben: una, dos… y hasta tres veces. ¿Se han dado cuenta cómo manejan el dinero los cajeros del banco? No te dan nada hasta que checan y re-checan la cantidad, tanto contada, como en el papel.

Pórtate muy exigente contigo mismo a la hora de manejar dinero. Sé que te parecerá muy repetitivo que te recomiende que no vayas estresado a trabajar. Eso es parte de tu Maestría personal y sólo a ti te compete ser más preciso con el manejo financiero. Has escuchado que hay personas responsables y conscientes que en sus días complicados dicen: “Discúlpame, hoy no tengo cabeza para atender este asunto” Si te sientes así, pide apoyo o delega, ya que cuando estamos estresados, no reaccionamos de la misma forma (entiéndase, los crudos, los desvelados, los sometidos a presión, los endeudados, etc.)

Concéntrate muy bien al negociar y con las cantidades acordadas para que no pierdas en lugar de ganar.

¿Ya encontraste el otro peso? De acuerdo ahí va: el problema es el planteamiento: Si pretendes solucionarlo con multiplicación no lo vas a lograr como ocurrió a la hora de presentarte la primera operación… en cambio, si lo sumas es muy sencillo: $25 del gerente + $3 de los jóvenes +$2 del colaborador = $30.00

El lenguaje puede esconder el concepto abstracto del dinero… como cuando se le dice a un niño que le vas a dar veinte pesos y le empiezas a contar y le dices cada vez que pones un peso en su mano: dice uno, dice dos, dice tres, dice cuatro, dice cinco, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte. Listo! Y le entregas diez pesos… hasta que aprenda a contar.

Dicen las consejas populares que AL DINERO LO MANEJA EL DIABLO… no estoy seguro que esto sea así, aquí vimos que algunas causas son: el stress, la falta de concentración, la ambición desmedida, y los planteamientos matemáticos equivocados, nos pueden causar muy fuertes dolores de cabeza al manejar nuestras responsabilidades financieras y la mejor manera de manejarlo es volvernos más diestros en su manejo y sumamente concentrados con los procesos de pago, cobro y sus intrincadas dinámicas.

Saludos cordiales

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