Confiad, yo he vencido al mundo

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Sugerente frase de Jesús, El Cristo, que da para mucha reflexión. ¿Qué confiemos en quién? ¿Por qué habría que desear el mundo derrotar a Jesús y a nosotros?

Me vinieron a la mente varias Biografías y detalles dolorosos de sus protagonistas. Personas famosas y célebres de diferentes ámbitos que sufrieron enfermedades graves, pérdidas irreparables así como torturas indecibles por causas de guerra y agitaciones sociales.

Sí… parece que el mundo en su vorágine nos quiere vencer a todos, basta ver lo que acontece en el entorno y escuchar lo que nos dicen los familiares y los amigos en función a sus aflicciones, sus pesares y sus problemas y a veces nos parece que hay muchas más malas noticias que buenas. En mi entorno, uno de mis mejores amigos, sufrió un derrame cerebral, a otro amigo le secuestraron un nieto y se endeudó con varios cientos de miles de pesos, y otro más ha sufrido de un saqueo en su negocio que lo deja a punto de bancarrota.

Por lo que respecta a los personajes históricos del pasado, te comentaré algunos episodios penosos que tuvieron que pasar y a pesar de eso, salieron adelante:

Henry Ford: Perdió un hijo por Malaria.

Edgar Allan Poe: murió pobre, alcohólico y en una celda.

Sócrates: Tenía una esposa peleonera, e inculta, que le hacía pesada la vida. Murió envenenado por una acusación injusta de corromper a las juventudes de Atenas.

Roberto Carlos. Perdió una pierna en su juventud y usa una prótesis.

Ronald Reagan murió con un avanzado grado de alzhéimer y neumonía.

Neil Armstrong, perdió una hija por cáncer cuando contaba con 4 años de edad.

Me parece que estos ejemplos son suficientes. Este mundo en el que vivimos es agresivo y de muchas formas destructivo. Jesús lo sabía; Buda lo sabía; Confucio lo sabía… nosotros lo sabemos, pero no hemos desarrollado la habilidad para sobrepasar esos retos, los Hermanos mayores sí.

Se cuenta que una mujer de tiempos de Confucio, perdió a su hijito por una enfermedad. Sin hallar consuelo a su dolor, acudió por consuelo con el sabio y este le dijo “Tengo el remedio para tu dolor” Ve a la casa de tus vecinos y tráeme un grano de mostaza de la casa que encuentres que no haya sufrido o esté sufriendo ningún dolor.

La mujer procedió a cumplir con lo ordenado y en cada casa que tocaba, la persona que abría le decía: “perdóname buena mujer, pero no te servirá el grano de mostaza, mi familia pasa por un gran dolor ahora… mi esposa acaba de morir y todos estamos sufriendo mucho su ausencia.” o “no puedo ayudarte, mi padre está en cama gravemente enfermo y todos lo amamos y nos invade el dolor porque no sabemos cuándo terminará su padecimiento y si podrá curarse o no”.

La mujer recorrió casi cada casa de la aldea y descubrió que no hay familia que no sufra y no tenga problema. Cuando regresó a reportarle a Confucio que había encontrado, el filósofo le dijo: “La segunda parte de tu curación consiste en brindar consuelo a las personas que sufren dolor”.

Esa es una muestra de vencer al mundo…

Es de todos conocido el gran reto y el gran padecimiento que soportó Jesús en su etapa final en esta tierra, pero instituyó grandes principios espirituales que aún no son bien comprendidos por los humanos.

Su frase completa es: “En este mundo tendréis tribulaciones, más confiad, que yo he vencido al mundo”

En lo que hay que confiar y en lo que hay que entrenarse es en comprender, aplicar y vivir las leyes espirituales que se complementan con la Enseñanza de Jesús quién también decía: “Venid a mí todos los que estéis cansados y trabajados que yo os haré descansar”

¿No es esta una maravillosa oportunidad para llegar al centro de nuestro Ser y descansar ahí de tanta problemática y ELEGIR vencer también al mundo? Parece mentira y aunque no lo crean… no hay otra manera.

Saludos cordiales

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