¿Eres Frustrado?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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En términos sencillos, la frustración es la imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo, esto provoca ira y decepción ya que, a menudo, la persona se visualiza a sí misma en posesión de un objeto de sus deseos o en alguna actividad placentera que sabe puede realizar o disfrutar.

Al conversar con Padres de familia y algunos profesionistas, me he encontrado que en la vorágine de realizarse profesionalmente, casarse, cuidar a su familia y criar a sus hijos, sortear los gastos que implica tener una responsabilidad, dejan de lado algunos planes personales o algunas actividades que se van posponiendo casi de manera indefinida.

Amargamente, se quejan de los sueños idos y las vivencias no completadas. Algunos de ellos, ya cumplieron con sus familias y tienen una aceptable forma de vida, sus edades son de más de cuarenta y cinco años, aún están llenos de vida pero alguna parte de su pensamiento los tiene anclados en el pasado.

Comentan: “yo quería ser actriz, pero mis papás no me dejaron” “me casé y mi marido ya no me dejó seguir siendo cantante” “trunqué mi carrera porque me casé y nacieron mis hijos” “ya estoy muy grande para re-tomar eso” “cuando empecé a estudiar este idioma, lo dejé porque me enfermé” “estaba haciendo una colección de aeromodelismo pero me quedé sin dinero y ya no lo pude seguir”, etc., etc., etc. Todo esto lo comentan con pesar y mucha frustración, tristeza y coraje.

¿Por qué siguen frustrados? Pienso que no perdonan las condiciones cuando tuvieron que renunciar a estas actividades. Tampoco se perdonan a sí mismos el haber sido débiles al abandonar sus sueños.

También hay mucho miedo al “qué dirán”… “ya estoy muy viej@ para andar en esas danzas” también, de manera inconsciente, se quejan mucho para allegarse la compasión de los demás y hay algo de masoquismo oculto al seguirse torturando por un sufrimiento del cual no hacen ningún esfuerzo por salir.

Pues bien, estimado lector, hay remedios para que no sigamos frustrados, se requiere perdonarse, ponerse las pilas y TOMAR ACCIÓN, a su ritmo y planear re-tomar, no como cualquier actividad OBLIGATORIA DEL PASADO, sino como una prioridad de vida que nos re-afirma, nos estimula y re-tomamos el orgullo y la auto-estima de ser MERECEDORES de disfrutar situaciones que deseemos.

Te relataré una pequeña e inspiradora historia que leí hace unos años en la revista Selecciones del Readers Digest.

Una chica de 14 años tenía el sueño de atravesar a nado la Bahía de Hudson, misión delicada por la distancia a nadar, y las temperaturas bajo cero que tienen esas aguas.

Cuando la chica manifestó a sus padres su deseo de nadar aún bajo esas condiciones, los padres se opusieron terminantemente y la chica se resignó, pero la idea no se borró de su mente. Se casó y manifestó su deseo a su esposo esperando un decidido apoyo… el esposo no aceptó y ella quedó frustrada una vez más, el marido falleció, ella quedó viuda y con dos hijos… nuevamente comentó su deseo de nadar a través de la Bahía… los hijos se opusieron… volvió a resignarse.

A LOS 80 años una mañana, tomó sus cosas de natación, avisó a una amiga cercana que sabía de su sueño y… ATRAVESÓ LA BAHÍA DE HUDSON A NADO, CON TEMPERATUTA BAJO CERO!

Tomó la decisión, perdonó y se perdonó… hizo lo necesario y jamás pensó: ”estoy demasiado vieja” se sintió capaz y se dio la oportunidad de vivir un sueño que tenía de niña y que, sus propios familiares y las circunstancias de su tiempo le negaron. El hecho ocurrió en los 60´s.

Para finalizar, compartiré un escrito atribuido a Jorge Luis Borges y que se intitula: SI PUDIERA VIVIR MI VIDA NUEVAMENTE

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima, trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
De hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico, correría más riesgos.
Haría más viajes, contemplaría más atardeceres,
Subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares donde nunca he ido,
Comería más helados y menos habas.
Tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás,
Trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte, sin un termómetro,
Una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiese volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguirá así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Saludos Cordiales

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