El Agogé Parte 1

Autor: Roberto Miguel Alonso Sandoval
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Ahora que se estreno la película de 300 el "Nacimiento de un Imperio" recordé la temporada en la que llego a mi vida un libro fascinante, que llama "Las Puertas de Fuego" y que cuenta entre otras cosas el encarnizado conflicto que Herodoto, el gran historiador griego narra como una batalla épica. La batalla en las Puertas Calientes, conocida también como el paso de las Termopilas. Se cuenta que fue una carnicería y paso a la posteridad por que 300 Espartanos mas algunos aliados Tespios y Tebanos lucharon contra más de 300,000 soldados persas y pueblos conquistados.

Este ejercito era liderado por el rey Espartano de nombre Leónidas del que se decía era del linaje de Heracles y era acompañado por su guardia particular de 300 hombres de la más alta alcurnia y renombre dentro de la ciudad Espartana.

Lo que asombro al mundo y al mismo pueblo Persa en particular a Jerjes (que por cierto era hijo de Darío, nombrado como semidiós y dueño de toda la tierra), fue la determinación, el orden, el valor y la capacidad militar que los guerreros Espartanos tenían, Cabe señalar que acabaron con gran parte del ejercito Persa y en algunos casos obligándolos a retroceder. Por esta razón en este escrito tocaremos algunos puntos de la educación Espartana.

Se tiene conocimiento acerca de la educación Espartana desde los siglos VI al VII a.C. Se consagra al dominio de las armas y de una idea colectiva de ganar por la ciudad dejando de lado el logro personal, tenían una educación a base de lucha, atletismo, deportes hípicos que derivo en que los espartanos eran conocidos por ser cuna de campeones Olímpicos.

A continuación la música en Esparta como en toda Grecia era vital, además de que la danza era considerada de un alto refinamiento. Al paso del tiempo y a partir del siglo VI (hacia 550 a. c.) la educación cambio de naturaleza y tomo el nombre de Agogé.

El Agogé era un sistema de educación profundamente original para su época por sus características:

  1. Obligatorio; Estar en el Agogé era indispensable para tener plena ciudadanía, el hecho de no estar se consideraba ser inferior, no podían acceder magistraturas, ni cuerpos de elite, en pocas palabras eran privados de sus derechos ciudadanos.
  2. Colectivo; Frente a la educación personalizada con un preceptor esclavo, al estilo de otras ciudades griegas, la Agogé se estructura en etapas para grupos de niños de edad similar.
  3. Organizado por el Estado; Es el propio gobierno de la ciudad el que gestiona la educación pública como una de sus principales misiones, lo que merecerá la alabanza de Platón y Aristóteles. Además de contar con magistrados especializados, los éforos llevan a cabo personalmente una supervisión diaria.

A partir de este momento los ciudadanos se preparan para la vida militar ya desde la misma infancia. A los siete años se les aparta de sus familias y comienzan a vivir en barracones de estilo militar con los compañeros de su misma edad, sometidos a un entrenamiento que busca convertirlos en guerreros perfectos, preocupados sólo por el bien del Estado.

Esparta implantó una estricta educación destinada a lograr ciudadanos sanos y fuertes. Nada más al nacer, el bebe era examinado por una comisión de ancianos en la Lesjé (“Pórtico”, “Soportales”), para determinar si era hermoso y de constitución robusta. En caso contrario se le llevaba al Apóthetas, una zona barrancosa al pie del Taigeto, donde se le arrojaba o abandonaba en una cima. Se buscaba eliminar así toda boca improductiva. Si el niño, o niña, superaba la prueba, era Durante la infancia se instruía especialmente a las nodrizas para que lo criaran sin pañales que constriñesen su crecimiento o debilitaran su resistencia al frío y al calor. Al niño se le enseñaba a evitar toda clase de melindres, caprichos o rabietas, y debía acostumbrarse a estar solo y a no temer a la oscuridad. Era también costumbre bañarlos con vino, pues existía la creencia (así lo afirma el mismo Aristóteles) de que provocaba convulsiones, haciendo que las naturalezas enfermizas sucumbieran enseguida y robusteciendo, en cambio, las sanas. Creencia posiblemente debida a que, en aquella época, el vino se enriquecía con drogas alucinógenas capaces de provocar la muerte por sobredosis. Las nodrizas espartanas llegaron a gozar de fama en algunas regiones de Grecia. Pero también las madres Espartanas eran valoradas ya que daban a luz Espartanos, solo por ese hecho.

A los siete años, los niños espartanos abandonaban su casa y quedaban bajo la autoridad de un tutor, magistrado especializado que supervisaba la educación. Se integraban en una especie de unidad militar infantil, bajo el mando de un muchacho mayor de diecinueve años cumplidos. Aprendían entonces a leer y a escribir (este aspecto se reducía al mínimo indispensable), así como a cantar (principalmente las elegías de Tirteo, que servían como cantos de marcha). Pero lo esencial de su formación consistía en endurecerlos físicamente por medio de la lucha y el atletismo, y en aprender el manejo de las armas, a marchar en formación y, por encima de todo, a obedecer ciegamente a sus superiores y buscar siempre el bien de la ciudad. Lo expresan así: "Acostumbró a los ciudadanos a no saber vivir solos, a estar siempre, como las abejas, unidos por el bien público en torno a sus jefes" 

Esto en un sentido práctico, pero había mas en torno a esta educación que podríamos decir hasta ahorita parece fría, pero no.

En la siguiente entrega tocaremos un poco del Libro de las puertas de Fuego, de cómo era el día a día de los jóvenes Espartanos y de cómo se desprendían de sí mismos para no temerle a la muerte, honrar a su dios, su ciudad y sus mujeres.

En esta ocasión me despido no sin antes comentar una frase de Goethe que dice: No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado”.

Hasta la próxima.

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