Democracia a la Mexicana

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Sin duda que el paso de los años en el poder, le han dado al partido tricolor que nos gobierna, todo el aparato, las conexiones y el tremendo conocimiento para convertirse en un sistema impositivo que no sabe más que posicionarse a ultranza y maquiavélicamente en la presidencia, la mayoría de las gubernaturas y los sitios de influencia para manejar a sus anchas los presupuestos y servirse del país en vez de servir al país.

Lo que presenciamos es el circo de los circos y la más cínica de las farsas, el manipuleo de la información y la trampa ruin para servir a los dueños del dinero y a las órdenes del imperio Norteamericano, quien es el que orquesta desde Washington la democracia de sus vecinos latinoamericanos.

Me vino a la memoria un capítulo del libro “Ética para Amador” del Filósofo español Fernando Savater, en dónde habla de la clase política y dice dos cosas muy interesantes: “Al político se le exageran sus defectos porque está a la luz de los medios y en la atención de todos” lo cual es muy lógico, si están en el escaparate… radio, diarios, televisión, reuniones públicas y con nuestra mentalidad criticona, que no crítica, estamos observando cuando resbalan, cuando se equivocan al hablar o cometen errores; ¿Por qué debería ser noticia de primera plana que Fidel Castro se fue de bruces en un congreso, o que el Rey Juan Carlos se rompió la cadera? También agrega: “No debía sorprendernos lo que vemos, ya que los políticos proceden del mismo pueblo al que posteriormente gobiernan” Dura observación ya que sutilmente revela que cualquiera que estuviera en esos puestos se comportaría de la misma manera… (He de decir que conozco algunos).

Por otra parte, existe en la Cd. de México una revista de crítica política: “El Chamuco”, que exhibe de manera chusca y caricaturizada, todas las equivocaciones y situaciones inverosímiles que presenta el gobierno y sus protagonistas, un tanto como el video que observamos: “Casi siempre en domingo” y nos dice lo siguiente: “Si los políticos se ríen de nosotros, por qué no hemos de reírnos nosotros de ellos”

Sí, la democracia en México es una burla… al país, a la ciudadanía, a la Constitución, y a la inteligencia de los mexicanos que cada vez se dan (nos damos) más cuenta del archimillonario teatro que montan hombres e instituciones al servicio de sus bolsillos y sus familias.

La política bajo ese contexto, es simulación al extremo, es represión para el que no se alinea a aceptar lo que le imponen, juegan con la pobreza al comprar el voto por unos cuantos pesos a un pueblo que se deja mangonear porque con lo que les dan por su voto aligeran su carga unos cuantos días o se hacen de algunos materiales para sus precarias viviendas o reciben gorras, camisetas, tortas y refrescos unos días mientras sirven de acarreados para apoyar una causa política que no entienden y menos les importa; Otros, un poco más letrados y pensantes, como los estudiantes universitarios de casas de estudio oficiales o aún privados (léase la Ibero,) son más visibles al protestar aunque tampoco quedan bien parados ante las fuerzas del aparato opresor del gobierno y sus protestas se diluyen pronto como ocurrió con el movimiento “yo soy 132”.

Palabras y conceptos propios como: libertad, democracia, justicia social, legalidad, transparencia, rendición de cuentas, honestidad, voto libre, seguridad, creación de empleos, crecimiento económico, etc., con las cuales se llenan la boca los políticos, suenan huecas a los oídos del pueblo que vive una realidad muy distinta a los llamados servidores públicos.

Las palabras que tienen un siniestro y real significado para el pueblo son: represión y encarcelamiento por protestar, imposición, injusticia social, alza de precios, inflación, desempleo, inseguridad, malos servicios públicos, corrupción, impunidad, desempleo, votos comprados, narcogobierno, inseguridad, estancamiento económico, falta de transparencia, etc. Desolador panorama para nuestra sociedad en general… y no se vislumbra luz al final del túnel.

Estamos ante “la dictadura perfecta” así calificó a nuestro gobierno el escritor peruano, ahora premio Nobel de la Paz, Mario Vargas Llosa creando una gran incomodidad entre las clases políticas.

Es un sistema bien estructurado en donde se integra algunas instituciones no gubernamentales que son útiles para sus fines, cómo TELEVISA con beneficio mutuo y los medios de comunicación en general que apoyan su propaganda, recordemos que en las pasadas elecciones nos bombardearon con 224,160 a razón de 96 cada día por estación radial y sin cobrar por ello. Hay sólo ciertas libertades que favorecen al sistema, monopolios que son permitidos para allegarse más recursos; permisividad a los grupos delincuenciales a costa de canonjías, tomemos un ejemplo actual de un sujeto que gobierna Michoacán Servando Gómez alias la “Tuta” ante la complacencia de las autoridades, que ya no saben cómo disimular que están al servicio del delincuente que durante años, ha operado impunemente armado y autodeclarándose jefe de un grupo denominado: “Los Templarios”

Vivimos un sistema social de supervivencia, con mucho caos y confusión, creado a propósito (a ríorevuelto, ganancia de pescadores). Las instituciones gubernamentales están ahí, pero no fomentan la cultura, ni la ciencia, ni el ahorro, ni los valores, ni la justicia. Es un sistema incongruente de gobierno en dónde hay crisis de liderazgo auténtico y exceso de simulación en el cual los protagonistas participan y obtienen jugosas ganancias, encontraron sin duda, con su sistema de dictadura perfecta la impunidad, y las riquezas a la mano para ésta y futuras generaciones de su propio linaje. (Nada de prole)

Ciertamente ha habido personas e instituciones que se han opuesto cuando están fuera del poder, pero que se convierten en lo mismo una vez que tienen acceso a las arcas nacionales (dos administraciones del pan) y al poder que les confiere una Constitución que todos pisotean. Es tan falso en la palabra como en la ejecución aquella frase que usan todos los que toman el poder y que se ha convertido en otra frase sin sentido “prometo cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y si no lo hiciere, que la nación me lo demande”

México, me dueles.

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